lunes, 16 de agosto de 2010

Bibliofugia

(Sustantivo. Del griego biblios = libro y del latín fugio = huir)

Paulatina desaparición de libros de una biblioteca. 

Existe un principio general con respecto a la costumbre de prestar libros: un libro prestado jamás se devuelve. Por eso, quienes prestan libros suelen recorrer su biblioteca con cierto pesar: los títulos más atesorados han desaparecido de los estantes, sin que se pueda calcular con certeza quién se ha llevado cada uno. Sólo quedan los libros nuevos, los desconocidos -esos que están ahí pero jamás hojeamos- o los demasiado viejos. Además de esta desaparición por préstamo indebido (de la cual somos en parte responsables), hay que sumarle la desaparición por robo, por lo que otro ha prestado en nuestro nombre, y por lo que nosotros mismos hemos perdido.
Hay bibliotecas que, con mucho celo, pueden preservarse parcialmente de la bibliofugia. Sin embargo, aun el más quisquilloso guardián de las letras cada tanto se encontrará con misteriosos faltantes cuya causa no puede establecer.
Una biblioteca sana debe contar con un bajo índice de bibliofugia y un moderado y paulatino incremento de bibliografía. La bibliofugia se convierte en una plaga cuando las desapariciones dejan huecos en los estantes y algunos de los pocos libros que quedan caen de costado dando un espectáculo penoso.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hace exáctamente 1 año presté un libro de unas 300 páginas a alguien que dedica tiempo a la lectura, con lo que quiero decir que no le tomaría más de un mes terminarlo. Desde principio de año vengo escuchando "ja ja, tengo tu libro!, después te lo traigo". Usted dice que los libros prestados jamás se devuelven, ¿acaso las bibliotecas no funcionan en base al préstamo-devolución? ¿Dice que es mi culpa? ¡Quiero mi libro! ¡no soporto ese vacío! La mía era una biblioteca sana, muy sana...

g. dijo...

yo ya lo asumí. no presto los libros, los regalo. pero tengo el buen tino de prestarlos a quienes se que los van a disfrutar tanto como yo los he disfrutado.